El mañegu es una de las tres variedades de la fala de Xálima (también conocida como valego o xalimego), una lengua romance hablada en el val de Xálima (valle de Jálama), donde se ubica San Martín de Trevejo. Las otras dos variedades reciben los nombres de valverdeiru en Valverde del Fresno y lagarteiru en Eljas. Este pequeño universo lingüístico que atrae a lingüistas y visitantes es una parte consustancial de nuestra identidad.
El origen de la fala se remonta a la repoblación del valle con colonos gallegos en el siglo XIII, lo que la sitúa dentro del grupo galaicoportugués. Algunos de los rasgos que comparte con el gallego y el portugués son los siguientes:
• La no diptongación de las vocales tónicas latinas ĕ y ŏ: terra ‘tierra’, mel ‘miel’, porta ‘puerta’.
• La presencia de diptongos decrecientes: primeiru ‘primero’, fronteira ‘frontera’, madeira ‘madera’. Son característicos de la fala los resultados oi y ei: roipa ‘ropa’, poicu ‘poco’, loiza ‘loza’ / comei ‘comió’, mei ‘mi/mío’, tei ‘tu/tuyo’.
• La conservación de la f- inicial latina: ferru ‘hierro’, folla ‘hoja’.
El mañegu también presenta rasgos que lo distinguen de las otras variedades de la fala: los más característicos son la eliminación de la d intervocálica (boa por boda, saniai en lugar de sanidai ‘sanidad’) y la vocalización del primer elemento del grupo -dr- (peira en lugar de pedra ‘piedra’, Peiru en lugar de Pedru ‘Pedro’, Mairil en lugar de Madrí ‘Madrid’).
A pesar de la evidencia científica que respalda el origen galaicoportugués de la fala, frecuentemente los medios de comunicación la presentan como una «lengua misteriosa» con un origen incierto, contribuyendo a crear un halo de enigma en torno a ella.
En la actualidad, la fala continúa gozando de buena salud en el val de Xálima, donde es utilizada por la mayoría de la población, incluso entre los jóvenes. Sin embargo, se enfrenta a dos desafíos: la despoblación y el creciente proceso de castellanización, lo que podría poner en peligro su supervivencia a largo plazo.
Aunque la fala fue declarada Bien de Interés Cultural en 2001, aún no cuenta con un reconocimiento oficial ni con una normativa consolidada que regule su uso. En este contexto, la reciente propuesta ortográfica elaborada por la Universidad de Extremadura (diciembre de 2024) se erige como un paso fundamental hacia su normativización y su inclusión en el sistema educativo. Se espera que esta iniciativa, junto a otras que se están llevando a cabo, contribuya a preservar este valioso patrimonio lingüístico de todos los extremeños para las generaciones futuras.
